Lamento informarle, Sr. Casanova, pero es contagioso II

En la última semana, Heitor me llamó dos veces, pero no contesté. Sabía que tarde o temprano tendría que ir a él para contarle sobre su hija, pero en ese momento no estaba preparada para sus disculpas ni para nada más que tuviera que decirme. Seguramente seguía intentando justificar la presencia de ...

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