La I de Anón

—Mandy, es un placer conocerte. Héctor le estrechó la mano cortésmente.

—No sé si debería decir lo mismo, Casanova —me miró de arriba abajo—. Por Dios, ¿qué te pasó?

—Abuela, es una larga historia.

Ella levantó mi rostro, tocando mi cuello:

—¿Qué te pasó, niña? Esto... Es horrible.

—Fue Daniel....

Inicia sesión y continúa leyendo