Le di el...

Me desperté a la mañana siguiente completamente desnuda, acurrucada con mi esposo, bajo una gruesa manta, a pesar de la calefacción, que dejaba la habitación a una temperatura agradable.

Acaricié su brazo, que estaba envuelto alrededor de mi cuerpo, con las yemas de mis dedos, notando que su piel s...

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