Milena Bayard II

—¿Celine ya lo sabe?

—No... Y no quiero que ella y Milena lo sepan. De hecho, nadie puede saberlo. Solo te lo estoy diciendo a ti.

—Papá... Lo siento.

—Lo siento, Héctor. Me di cuenta de que trabajé demasiado... Y olvidé vivir. Y te debo una cierta deuda.

—¿Conmigo?

—Sé que no fui el padre que ...

Inicia sesión y continúa leyendo