¡Da las gracias! II

—Yo... necesitaba hablar contigo, Bárbara. ¿Cómo supo Tony dónde vivías...? Me permití venir sin avisar. Perdóname.

—Siéntate... —dije, tratando de aclarar mi mente.

—¿Quieres café? Salma acaba de pasar —ofreció Ben.

—No, gracias —dijo Sebastián, mirándome.

—Yo acepto —dijo Tony, uniéndose a ell...

Inicia sesión y continúa leyendo