¡Ahora! YO

Nuestro beso ahora era intenso. Ya no había más ligereza ni dulzura. A veces mordía tus labios, pero quería morder cada parte de tu cuerpo.

Bajé mis labios con dificultad hasta su cuello, porque de vez en cuando él me jalaba de vuelta a su boca, besándome vorazmente y tardando en soltarme. Dejé mar...

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