Estamos jodidos I

Arranqué el motor y lo sentí aferrarse con fuerza, luciendo asustado.

—¿Juras que nunca te subiste a una motocicleta? —pregunté.

—Lo juro... Odio cualquier cosa que solo tenga dos ruedas.

—Disfruta el viaje y no tengas miedo, Heitor. Te traeré de vuelta con vida, ¡lo juro!

Heitor me apretó aún más f...

Inicia sesión y continúa leyendo