Estamos jodidos II

— ¿Qué carajo... Yo... Yo ni siquiera sé qué dije. Se pasó una mano por el cabello, un poco nervioso.

Me acerqué y lo abracé.

— Gracias, Héctor.

— ¿Por qué? —me preguntó.

— Por traerme de vuelta... De la muerte. —Lo apreté fuertemente entre mis brazos.

— Lo digo de nuevo, estamos jodidos, Bárba...

Inicia sesión y continúa leyendo