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Él se estremece y luego se aprieta el puente de la nariz.

—Sabía, cuando di la orden, que estaba sellando su destino y el de sus compañeros, pero no podía dudar. Era sus vidas o las de los miles de civiles en casa. Se suponía que era una misión sencilla. Solo que fueron emboscados —su voz se vuelve...

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