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—Pero sabes qué sería genial —dijo él mientras encontraban sus asientos—, si hubiera un centro comercial junto al mar. ¿Te imaginas? Sería increíble sentarse allí, comiendo algo y viendo el océano.

—Sueñas demasiado —respondió ella.

—Así soy yo. Un soñador compulsivo —dijo él.

Se sentaron a esper...

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