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Miré el reloj: ¡eran las cuatro de la tarde! Maldición, estaba tarde.

—¡Ya voy!— terminé de escribir la última parte del tema, cerrando el cuaderno. Taché el primer tema. Aún tenía una semana para hacerlo. Rápidamente me quité la mascarilla, me puse unos shorts y una camiseta sin mangas, y bajé las...

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