Capítulo 34 34

—Lo de anoche sonó bastante a ultimátum.

Santino dejó mi café sobre la mesa.

—Lo sé.

—Qué bien que lo sepas.

—Dormí fatal revisando esa frase.

—Me alegra.

—Eres encantadora por la mañana.

—Son las ocho y doce. Técnicamente sigo dormida.

Había llegado a la cafetería con cuatro minutos de retraso. San...

Inicia sesión y continúa leyendo