Capítulo 36 36

—No te vayas todavía.

Santino seguía sentado en la cama, con el teléfono en la mano.

—Tengo que salir a las seis.

—Son las doce y veinte.

—Lo sé.

—Entonces deja de mirar el reloj.

Apagó la pantalla y la dejó boca abajo.

—Hecho.

Me quedé frente a él, todavía intentando acomodar en mi cabeza que la no...

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