Capítulo 50 50

—¿Ya estás despierta?

La voz de Santino llegó por el teléfono cuando yo todavía estaba buscando un calcetín debajo de la cama.

—Estoy de pie. Eso no significa que esté despierta.

—Son las cuatro y veinte.

—Gracias, reloj humano.

—¿Dormiste algo?

—Tres horas y media.

—Beire.

—No empieces. Tú hoy tien...

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