Capítulo 52 52

—Sí.

Santino guardó silencio.

—¿Sí qué?

—Sí, voy a aceptar aunque perdamos ese permiso.

La frase salió limpia y me dejó un hueco raro en el estómago.

—Bien —dijo.

—No uses ese tono.

—¿Qué tono?

—El de hombre sensato que está tragándose algo.

—Estoy pensando.

—Eso también me preocupa.

Escuché un ruid...

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