Capítulo 11 El Puerto

El puerto huele a sal y a óxido, un contraste brutal con el perfume caro de la mansión Cassano y el humo dulzón del club Onyx, los dos únicos mundos que conocía hasta hace apenas unas semanas.

Estoy sentada en el asiento trasero del auto, exactamente donde Adrián me dejó, con dos guardias apost...

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