Capítulo 135 Mangas Largas

Le cuento a Ríos lo que descubrí en un lugar donde ningún dispositivo ni persona puede escucharnos: el sótano refrigerado de una carnicería de barrio cuyo dueño, un viejo amigo del inspector, nos presta la trastienda sin hacer preguntas. Es un sitio absurdo para una conversación de vida o muerte...

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