Capítulo 136 La Confesión de Marta

No duermo. A las cuatro de la madrugada del día del traslado, sentada en el borde de la cama del hotel con el pequeño dibujo del caballo entre los dedos, escucho tres golpes suaves en la puerta, uno corto, dos largos, la misma clave que usé aquella noche con Adrián.

Mi mano busca instintivament...

Inicia sesión y continúa leyendo