Capítulo 25

Me desperté temblando y aturdida. Estaba en una silla y no podía moverme para frotarme los ojos. Moví los dedos de los pies y descubrí que mis piernas tampoco podían moverse.

—Si luchas, arderá más— escuché una voz decir desde detrás de mí.

Giré para mirar por encima del hombro, pero aún no podía ...

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