Capítulo 1 Prologo:

Peligro o Adrenalina.

Todo el mundo siempre me cuestiona porque es que decidí seguir los pasos de mi padre, a pesar de que estas pistas fueron las que le costaron la vida.

Quizas responderia que simplemente por la idea de seguir sus pasos, o tal vez, por la idea de sentirme mas cerca de su recuerdo, porque se exactamente cuan facil fue para el demostrar que era el mejor en este deporte, aunque, para mi fuera todo lo opuesto.

Al principio esto sólo era un simple hobbie; un pequeño pasatiempo que disfrutaba cuando la adrenalina se apoderaba de mis sentidos creando una reacción química en mi cuerpo; cada vuelta, curva, estrategia trazada se convirtio en una de mis compañeras. Matar a quienes detestas es un delito, pero obligarlos a ver tu rostro por todos lados es la mejor venganza.

Ese momento en donde las endorfinas me convierten en una ansiosa pantera deseando ser domada, donde las emociones galopaban como caballos salvajes por un enorme campo verde. Cada instante en que mis contrincantes sacaban a relucir la frialdad que lleva estar en este mundo, donde un pequeño desvio emocional puede terminar en tu propia muerte.

El rugido del motor, el cuero del volante, la pista que te desafía. Las vueltas, e incluso las ovaciones del publico aclamando tu nombre… Combinaciones insuperables.

Cierro los ojos. Me permito disfrutar del delicioso olor a pasto recien cortado, mientras mi equipo me espera tranquilos en el pit wall monitorizando toda la sesion, escuchando los murmullos en el auricular con la voz de los ingenieros.

—Recuerda tener cierta disciplina en las curvas —advierte uno de los ingenieros—, no queremos que nuestra corredora estrella desaparezca antes del evento de RoyRoyce.

Tuerzo los ojos con la curvatura derecha de mi labio alzándose en una media sonrisa sintiendo el rugir del monoplaza en el grid esperando la señal para salir.

—Oh vamos —capto su atención—. Saben que puedo con esta pista.

Todos estallan en carcajadas. La modestia no es algo que me caracterice.

Aferro mis manos al cuero, acomodando el auricular en mi oido, mientras voy percibiendo los murmullos de una de las ingenieras avisando de la posible inspeccion tecnica a realizar despues de esta primera sesion de practica.

—No presiones mucho el acelerador —indica—, recuerda que le colocamos los neumaticos slick para esta pista.

Lo miro.

—¿Los lisos?

Asiente deteniendo sus orbes verdes en los míos.

—Tambien ten cuidado con el graining  —anuncia Alan, el mismo ingeniero de antes—, no queremos que termine reduciendo el agarre del neumatico.

Ejecuto un movimiento de cabeza, sabiendo que me puede ver a traves de la camara dentro del monoplaza.

—Por supuesto.

Puedo escuchar a los ingenieros trabajando al otro lado del auricular, mientras me concentro en superar mi tiempo. Necesito un buen puesto para el Gran Sprint de este año.

Fijo mi vista en el paddock. Lo más satisfactorio es que esta completamente vacío, pero se que pronto estara abarrotado con cientos de camaras que haran de todo por tener la primicia del ganador.

Bajo el casco que cubre mi rostro, mientras me coloco una de las pegatinas de los guantes y oculto el pequeño aleteo en mi estomago.

Las luces van cambiando de color. Comienza rojo pasa a naranja, luego vuelve y termina convirtiendo ese pequeño circulo en un verde fuerte que me avisa de la salida.

Me muevo sin soltura escuchando como monitorizan el tyre window del monoplaza.

—Rango de temperatura y condiciones del neumatico; funcionando correctamente.

Suspiro, relamiendo mis labios.

—El comportamiento del tren delantero esta siendo satisfactorio.

Anuncio dejando atrás la primera curva

—Vuelta 1 de 59 superada.

—Perfecto señorita John, el comportamiento del tren delantero como usted informa esta funcionando perfectamente.

Me aproximo a la salida de la curva secundaria dejandola atrás sin inconvenientes.

—El mapa de comportamiento aerodinamico esta funcionando como se espera.

Alan me hace sonreir al sentirlo tan pendiente de todo.

La reduccion de la resistencia aerodinamica se vuelve algo inestable despues de sus palabras cuando me acerco a la curva de la vuelta 5 de 59 .

Ajusto el embrague, toco la palanca de cambios, percibiendo como el motor hace que cada poro de mi piel vibre. El maravilloso sonido que libera ese motor de combustion interna estremece mis celulas. El monoplaza es uno de los autos mas peligrosos y complejos del mundo.

Diviso los datos enviados desde el coche por una pequeña pantalla analitica, junto a las voces en el intercomunicador que me indican movimientos base.

—Mantente en defensive line —escucho a Pierre, el patrocinador principal—, recuerda que tu trayectoria defensiva es importante cuando corres.

Escucho con atencion y ejecuto como una maquina automatizada las ordenes que me llegan.

Termino la ultima vuelta entrando directo al box complacida.

—Has cumplido uno de tus records.

Chocamos puños cuando me bajo del monoplaza, quitandome el casco.

—¿quiere decir que puedo beberme unas cervezas?

Rueda los ojos para mirarme fijamente con seriedad.

—Por hoy…

Guarda el cronómetro, teclea algo en su móvil dejandome a la expectativa, para sacar su billetera y…

—Hoy las invito yo.

Estallo de emocion satisfecha de haber logrado mi mayor objetivo, hacer que mi jefe me deje emborracharme para liberar tensiones por una noche. El estrés constante que genera este mundo puede llegar a ser asfixiante. No vale de emociones en cuanto estas corriendo, solo importa tu equipo, el auto y tu.

Se detiene a mi lado jugueteando con las llaves de su jeep entre sus dedos.

Estoy segura de que algo se trae entre manos.

Sonrie, acomoda un mechon de mi cabello detrás de mi oido, susrrando con voz grave.

—Asi conoces al nuevo mecánico que acabamos de contratar.

La sorpresa se aflora en mi rostro, haciéndome retroceder; el impacto de sus palabras se deja ver en como mi expresion se contrae en medida, conociendo gradualmente lo que trae consigo una nueva adquisicion en nuestro equipo.

—¿Otro capullo?

Niega bajando la mirada y pellizcando el tabique; puedo notar el hastio en esa pequeña accion. Se que para el puedo llegar a ser bastante malcriada cuando se trata de nuevos hombres a mi alrededor.

—No cielo, este es bastante profesional.

Guardo silencio, me importa muy poco si es o no profesional, solo se que si se mete en mi camino lo haré desaparecer como sea.

—Pórtense bien.

Pierre me sonrie, entregándole la tarjeta de crédito dorada a Alan que no tarda en limpiarse las manos dando pequeños saltos de euforia, seguidos de gritillos de placer.

—Voy a cambiarme insoportable.

Le doy la espalda dándole un beso a Pierre en la mejilla.

—Prometo estar lista para la carrera.

Chocamos puños haciendome reir.

—Mas te vale —concuerda—, o Niurka nos matara a ambos.

Muerdo mi labio inferior consciente de lo complicada y tenaz que puede ser esa mujer.

Los pasillos que me llevan directo a los casilleros de la pista son de paredes grises y suelo alfombrado. Una que otra ventana permite la entrada del sol dandole claridad hasta los rincones mas visibles.

Escucho un tono de llamada algo extraño que capta mi atencion por unos minutos activando ciertas partes nerviosas de mi sistema poniendo mis sentidos alerta.

—¿Alguien anda ahí? —inquiero.

No recibo respuesta. Tomo una fuerte bocanada de aire ignorando mi paranoia.

Coloco mi toalla en una de las butacas, para en consecuencia terminar de bajar el cierre de mi uniforme mientras el calor me agobia.

Dejo el agua fria caer mojando cada poro tupido de mi piel causando escalofrios por segundo.

Meto mi cuerpo en segundos, dejando que reaccione por inercia con el escozor del agua que baja destensando cada uno de mis musculos.

—Siri —escucho como se activa la IA de mi movil—, reproduce Maybe de Karol G.

Cierro los ojos, moviendome al son de la melodiosa y atrapante cancion en que me mantiene moviendome con soltura. Dejarse llevar por un tema musical que sabes puedes tomar como tuyo, es algo muy dificil de describir al completo. Muerdo mi labio inferior sintiendo el ritmo electrizando cada una de mis celulas.

—Vaya…

Siento como me tenso en segundos, trastrabillando como una torpe por el suelo resbalozo. Termino sobre unos brazos tatuados y un pectoral que envuelve mi espalda desnuda, erizando toda mi piel con la sonrisa socarrona que me muestra unos dientes perfectamente simetricos, acompañados de unos orbes verde zafiro.

—¡Mierda! —espeto—, cabron, ¿acaso no te das cuenta que este baño es solo para personal autorizado?

Trago notando la dureza de cada musculo que rodea mis curvas, poniendome de pie instintivamente. Ni siquiera cubro mi cuerpo desnudo, solo me enfoco en el acosador idiota que no deja de reirse con unos pantalones algo desgastados y una camisa que deja sus tatuajes a la vista.

—Dios, no entiendo como Alan puede dejar entrar a semajante acosador.

Alza una de sus prominentes cejas.

—¿Acaso parezco un acosador?

Relamo mis labios.

—Cielito, con esas pintas —le señalo la ropa—, pareces hasta el pandillero de la esquina que vende los peores porros.

Estalla en carcajadas, dejando ver la enorme manzana de Adan que sobresale.

—¿Acaso todo lo tiene grande?

Mis pensamientos me traicionan cuestionandome cosas sin sentido cuando…

Da un paso en mi direccion.

—¿Quieres averiguarlo?

Arqueo la cabeza y me cruzo de brazos.

—¿De que hablas?

Arrugo mi enrecejo, frunciendo los labios.

Se acerca dando dos pasos en mi direccion, mantengo mi cuerpo en el mismo lugar ignorando el brillo jugueton de sus ojos, y la forma notable en la que deja sus manos dentro de los bolsillos de su pantalon.

—Acabas de preguntar si todo lo tengo grande preciosa.

Trago… Mierda, ¿acabo de decir eso en voz alta?.

—Para nada, de solo pensarlo me dan arcadas.

Una hartera de carcajadas se escapa de sus labios seguida de dos pasos que lo acerca mas a mi cuerpo dejandonos a solo unos pequeños centimentros del otro.

—Si tu lo dices muñeca.

Entrecierro los ojos.

—Señorita John.

Alzo el indice entrometiendolo entre ambos.

—¿Qué?

—Asi es como tienes permitido decirme.

Farfulla.

—Decian que eras creida —asevera—, pero veo que eres mas que eso.

Me acerco a el con mi menton en alto.

—¿Ah si? —asiente—, ¿Qué soy según tu?

Agarra mi menton sin suavidad, es rudeza pura, el frio de los anillos que adornan sus dedos me erizan, pero a la vez me envian una descarga caliente por ciertas partes, deapareciendo el frio que ahora mismo estaba envolviendo mis curvas desnudas que para mi sorpresa el ni siquiera se ha dignado a admirar. Esos orbes verde zafiro no abandonan los mios.

—Una niñata mimada con aires de grandeza que solo ha tenido suerte de nacer con el apellido de uno de los mejores corredores de todos los tiempos.

Mis venas comienzan a hervir, las ganas de lanzarle una buena patada en las pelotas me embargan y por primera vez deseo no mantener mi compostura, solo para demostrarle cuan niña mimada puedo ser. Este tio sin neuronas no tiene ni una idea de lo dificil que ha sido para mi atarme a este mundo completamente sola, sin el apoyo, ni la ayuda de mi padre.

Aprieto mi mandibula, dando dos pasos en su direccion craqueando mi cuello. El retrocede aun mateniendo esa sonrisa socarrona en sus labios, mientras yo solo se que quisiera estamparle la cabeza contra el muro de la ducha, cuando agarro la toalla para cubrir mi cuerpo con la intencion de alejarme de ese ser tan depreciable que estoy muy segura no vere mas nunca en mi vida.

Guardo mis cosas en mi bolsa manteniendo el silencio sepulcral que nos envuelve, cuando la puerta se abre.

—Aquí estas.

Alan entra por las grandes puertas agitado, con el corazon en su pecho y sudando.

—Espero que hallan tenido un buen comienzo.

Le lanzo una mirada asesina de ojos entrecerrados.

—¿Por qué tendria que tener algo que ver con…

—Es el nuevo mecanico Pantera.

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