Capítulo 4 Capitulo 3:

PANTERA.

Intento mantener la compostura y no demostrar demasiado, al menos hago mi mayor esfuerzo, aunque siendo honesta si fuera actriz seria una de las mejores.

—¿Te parece bien si te aplicamos un poco de gloss para resaltar esos labios?

Asiento dejando que me maquillen como si fuera una modelo de revista que planea salir en la portada, sin embargo, si les soy sincera estare justo en el medio donde se encuentran los buenos cotilleos.

—Tienes unos rasgos preciosos.

Me elogia la maquillista encargada de mejorar mi imagen, mientras yo solo me enfoco de la manera mas disimulada de echarle suaves ojeadas. Lo observo por el rabillo del ojo, delineo cada una de las pequeñas porciones de su rostro masculino, notando que sus orbes me admiran con un brillo bastante jugueton.

—Hacen una hermosa pareja.

Medio que sonrio intentando no ser tan borde, pero si ella supiera de lo que esta hablando no haria este comentario tan deliberado como si nada; si conociera la situacion se daria cuenta de multiples cosas que las personas no logran detectar a simple vista, porque hay que ser muy observador para notar la realidad de lo que somos el y yo.

Dejo que me acomoden el cabello y lo estiren al punto de hacer desaparecer las olas que ellos llevan siempre, mientras veo como a el le hacen lo opuesto.

Cruzamos miradas, por alguna extraña razon no puedo apartar mis iris de los suyos, nunca un color miel se habia vuelto tan adictivo como ese. Me hipnotiza al punto de no poder desviar la mirada y solo me mantengo con la expectativa de dejarme llevar para seguir este estupido teatro.

—Recuerda que puedes responder las preguntas que quieras —Alan interviene tecleando como loco en el movil—, si te sientes incomoda solo haces la señal.

Tomo una buena bocanada de aire llenando mis pulmones con la sola intencion de acabar con esto lo antes posible.

El enorme camerino se siente tan pequeño y caliente que me hace sudar como cerdo en pleno asado impidiendo que el maquillaje se mantenga adherido a mi piel. Trago con mis manos temblando por cierta razon que desconosco hasta que automaticamente noto su presencia a mi espalda.

—Estas cada vez mas hermosa.

Mi piel se eriza, es innegable el como reacciona al tenerlo tan cerca de mi cuerpo, volviendose la causa de ciertas preguntas que llenan mi subcosnsiente.

—Podria decir lo mismo de ti.

Me volteo cruzando miradas con sus enormes ojos verdes que se convierten en una combinacion bastante arrolladora por su cabello negro azabache.

—Hace un tiempo que no hablabamos.

Me encojo de hombros, mientras le muestro una sonrisa de dientes completos.

—He estado bastante ocupada con las carreras.

Da dos pasos en mi direccion arrinconando mi cuerpo a la mesa cubierta de maquillajes.

—Si, he visto tu cara en varios lados —curva las esquinas de sus labios en una sonrisa—, no se porque creen que aun estamos juntos  y siempre tratan de mantenerme al tanto de todo lo que haces.

Suspiro.

—No te creas, yo tampoco entiendo porque aun nos enlazan cuando dejamos todo en claro frente las camaras.

Relame sus labios echandome una buena ojeada que me hace sentirme descubierta ante sus ojos.

—Somos la pareja del momento —asevera.

—Fuimos —aclaro.

Niega con una medio sonrisa. Baja la mirada sacudiendo el polvo de sus pantalones de nilo que le resaltan con la camisa beige que cubre sus brazos, dejando ciertos botones al descubierto que muestran parte de su pecho marcado.

—Eramos tan buenos juntos —habla mirando hacia el pequeño jardin que se va cerniendo cada vez que nos aproximamos a la entrevistadora.

Intento seguir manteniendole el ritmo.

—Eso quisiste hacerle creer al mundo —aprieto la mandibula con mis hombros tensandose en automatico.

Detiene su caminar a unos pasos de nuestro destino, agarrando con cierta fuerza mi antebrazo, recibiendo una mala mirada de mi parte.

—Tessa…

Me libero de su agarre.

—No Tomas —espeto—, ya no soy esa niñita tonta.

Escucho como respira de forma estrepitosa.

—Sabes que…

Muerdo mi labio inferior con mis hombros tensos.

—Dejemoslo ya —pido—, enfoquemonos en terminar esto de una vez por todas.

Determino que es momento de concentrarme en lo que realmente importa en este tipo de situaciones, cuando no es de mi agrado hacer esto, sin embargo, hay ciertos compromisos que no podemos dejar de lado, solo enfrentarlos con toda la fuerza que se nos permita.

—¿Lista?

Alan se posiciona a mi lado, captando toda mi atencion y trayendo esa paz que justo necesitaba para controlar por completo los temblores de mis piernas.

—¿Tienes una de mis pildoras?

Abre los ojos como plato, notando el panico en su mirada que se instala en la mia con el mareo que me embarga. Trago sintiendo el raspor en mi garganta.

—Llamare a Pierre, seguro podra enviar a alguien.

Respiro con tranquilidad cuando las camaras se preparan para enfocarnos; tomo asiento al lado de Tomas en el comodo sofa del set que no tarda en alumbrarse cn unas hermosas lamparitas con forma de mariposa que cuelgan de un roble majestuoso.

—Hola mis amores —saluda la joven de unos veintitantos años mirando a la camara—, a quienes nos ven por primera vez, les damos una grandiosa bienvenida.

Cierro los ojos por un suave intervalo de tiempo, mientras repiqueteo el tacon dorado en el suelo y muevo con parsimonia el anillo de mi dedo. Sonrio, nunca me habia dolido tanto los pomulos por una sonrisa como ahora. Las camaras suelen convertirse en mi enemiga cuando se trata de estas entrevistas.

Fingir, adaptarse a que estaras siempre en boca de todos, en la imagen que debes mantener para que no se destruya por cualquier motivo y evitar los cotilleos de tu persona, o tener a los mil paparazzis pendientes de cada minimo detalle de todo lo que sucede queriendo obtener una premicia. Son como tiburones intentando capturar un trozo de su presa.

—Entonces diganos señorita John —alzo la mirada—, ¿Qué se siente ser una de las corredoras de la formula uno con mejor tiempo hasta ahora?

Humedezco mis labios.

—Excitante —respondo respirando con prisa—, es lo que mejor existe, saber que nadie a parte de mi padre ha sido capaz de batir mi record.

Arrazco la parte trasera de mi oido, sintiendo la sensacion que pone mi garganta reseca, mis piernas temblando y las gotas de sudor mojando cada pequeña zona oscura.

—Todos sabemos que la muerte de su padre fue un detonante para terminar su relacion.

Pellizco el dobladillo del vestido.

—Fue una separacion amistosa —aseguro.

Medio sonrie con dulzura ignorando mis palabras para enfocarse en Tomas.

—¿Usted estaba de acuerdo con romper?

El niega bajando la mirada. Estoy mas que segura de que todo esto es un simple show de su parte para recibir mas atencion y promocionar su chorrada de pelicula, que para empeorar no ha generado nada mas que criticas negativas. Ni siquiera he sido capaz de verla sabiendo que es con quien creo semejante escandalo del que a duras penas casi me libro.

—Sabia que ella me necesitaba y lo duro que seria que estuviera sola —contesta dandole un sorbo a su botella de agua, para sin ningun tipo de consideracion apoyar su mano sobre la mia entrelazando nuestros dedos—, aun asi, su decision fue alejarme.

Entecierro los ojos.

Desearia poder desaparecerlo del mapa, quizas ahorcarlo en el camerino seria lo mas valiente, o lo mas cobarde, depende de como se vea, porque conociendo los riesgos se que terminar tras las rejas por este tipo de persona seria un grandisimo pecado.

—A veces hay personas que estan mejor separadas.

Me encojo de hombros dandole un sorbo a mi bebida.

—¿Ahora mismo estas soltera? —cuestiona la chica.

—Asi es —contesto—, y espero se mantenga asi.

Logro percibir por el rabillo del ojo la cara de horror que pone Alan, sin entender porque articula un perdon con los labios.

—¿Por qué estas tan segura de eso?

Trago cuando lo veo… ¡Mierda! ¿Qué hace ese capullo aquí?

—Enfocarme en mi carrera es mi prioridad principal.

Muerdo mi labio inferior percatandome de como le entrega las pastillas a Alan, para despues lanzarme una mirada burlona.

Lo detesto y solo hemos cruzado palabras una sola vez.

—¿Estas segura de que esa es tu prioridad?

Asiento centrando mi mirada en la chica.

—Quizas estas imágenes refresquen tu memoria.

El shock es inmediato. Noto como el corazon se me detiene en el pecho con las fotos que extienden sobre la mesa.

Estoy… jodida.

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