Capítulo 5 Capitulo 4:
PANTERA.
Permanecer en silencio por demasiado tiempo es algo que nunca deberias hacer, mas cuando te encuentras entre la espada y la pared, con varias personas observandote esperando cierta reaccion de ti.
—¿A que te refieres con eso?
Le lanzo ciertas miradas a Alan, el mismo que no tarda en fijar toda su atencion en su movil marcandole a quien supongo resolvera semejante mierda.
—¿Quién tomo estas fotos?
La expresion de Tomas cambia al ver el par de fotografias que muestran sobre la mesita a solo unos pasos de nosotros, mientras se muestra mi persona o bueno alguien con cierta semejanza a mi persona cerca de cierto hombre de dos metros cubierto de tatuajes con cierta pinta de vendedor de drogas.
—Uno de nuestros informantes fue quien te siguio y…
Libero un ligero chillido, poniendome de pie en segundos.
—¿Pusieron a alguien a que me siga?
Alzo una de mis cejas por la expresion de panico que pone la entrevistadora en el mismo momentos en que me enfoco en alejarme lo mas rapido de estas personas completamente desequilibradas.
—Recuerda que eres una figura publica —asevera—. Tienes muchos fans obsesionados.
Muerdo mi labio infrior sintiendo la mirada de cierta persona sobre cada uno de mis movimientos.
—Si —aseguro—, soy una figura publica, pero tambien soy un ser humano.
Usualmente esta es una de las primeras razones por las que siempre he detestado ser alguien reconocida. La escacez de privacidad es algo que caracteriza este tipo de vida, ademas, es una de las primeras razones por las que intento no mostrar demasiado, para agregarle que tener una relacion solo me complicaria mucho mas la vida en estos momentos donde me encuentro en el top de mi carrera.
—Según veo en esa imagen es una persona con ciertos rasgos semejantes a los mios, pero eso no significa que sea yo —aclaro relamiendo mis labios.
—Estamos seguros de que es usted.
Aprieto los puños a cada lado de mi cuerpo, golpearla se vuelve bastante tentativo y es que de cierta forma el solo saber que son capaces de poner a alguien para seguirme, aumenta mi instinto de supervivencia a nivel dios.
—Claro —sonrio—, estas tan segura y ni siquiera se le ve el rostro a la persona.
Cierro los ojos con toda la intencion de conseguir controlar mis impulsos asesinos y mantenerme al margen cuando me percato de una presencia a mi espalda.
—Tranquila muñeca.
Trago con excesiva presion aplacando el nudo que se acopla en mi estomago como una incomoda piedra en el zapato. Mis hombros se tensan al sentir el roce de su piel con la mia.
—A… partate —ordeno.
Noto la sonrisa curvilinea que aflora en sus labios al ver cierta expresion de disgusto en mi rostro.
—Manten la compostura —advierte jugueton.
Muerdo el interior de mis mejillas conteniendo ciertas ganas de acabar con el musculoso hombre que continua a mi lado mostrandome un sonrisa de dientes completos y contaminandome con su aftershave masculino descoordinando mis sentidos.
—No te metas.
La brusquedad de mis movimientos, la tension en mis musculos, la sudoracion excesiva que comienzan a desprender mis poros se convierten en una consonante que me hace medio que sonreir dirigiendo toda mi atencion a la chica que observa mi rostro algo temerosa.
—¿Sucede algo señorita John?
Asiento.
—Espero no olviden que tambien somos seres humanos —resalto—, hacer que alguien siga a otra persona, o incluso pagarle a un fan obsesionado para que llegue a ese punto es algo por lo que valdria la pena demandarlos.
Le lanzo una mirada a Alan que entiende al instante deteniendose a mi lado.
—¿Qué te parece una demanda de diez millones por invadir mi privacidad?
El rostro de la chica cambia de color a una palidez desmedida.
—¿Deberia demandarte a ti o a la compañía?
El silencio que rodea el set se convierte en una incomodidad visible, pero sobretodo, las miradas de horror de cada uno de los que se ocupan de ciertas tareas que justo en este momento han pasado a un segundo plano para convertirse en intrascendentes.
—Jugar con fuego trae consecuencias.
Tecleo palabras al azar en el movil, concentrando toda mi atencion en el rostro de horror de la chica que solo le falta ponerse de rodillas antes de que ejecute ciertos movimientos.
—Señorita John —suplica.
—Ni siquiera menciones mi apellido —advierto—, algo que si detesto es estar envuelta en chismes, y te aseguro que esa foto no tiene nada que ver conmigo.
Traga, mientras aun mantiene su mirada gacha. Las camaras enfocan la situacion y puedo notar como todos esperan expectantes alguna señal de superioridad de mi parte.
—Entiendo que les paguen por hacer ciertas supocisiones, pero ten por seguro que destruir la vida de otra persona mostrando delante de camaras chismes de pasillo no es algo que les sugiero que hagan —curvo las esquinas de mis labios en una sonrisa—, pero ten por seguro que con ustedes no trabajare mas.
Les doy la espalda quedando a unos diminutos centimetros de distancia del insoportable ser que por unos segundos me muestra una sonrisa de dientes completos con sus brazos cruzados delante de su cuerpo dejando ver la tension que destilan sus hombros.
—Sale del medio.
Noto como niega con la cabeza sacandome del paso.
—Maldito —murmuro por lo bajo—, correte.
—Hasta que no digas las palabras magicas muñeca.
Le lanzo una mirada de ojos entrecerrados.
—No dire nada, insoportable.
—Pues no me quitare del medio.
Mantiene su incomoda postura continuando en medio de mi camino, causando una descarga interna negativa que solo se empeña en querer apartarlo de una patada en sus pelotas por capullo entrometido.
—¿Puedes dejar de tocarme los ovarios o acaso te causa satisfaccion ser un grano en el trasero?
Humedece sus labios con una sonrisa socarrona que me fuerza a tragar con mis manos temblando suavemente.
—Podria tocar muchas cosas.
Alzo mis cejas.
—No gracias —espeto—, mejor enfocate en arreglar mi monoplaza y mantente como lo que eres.
Me observa.
—¿Qué soy?
Ignoro por completo las personas que nos rodean, enfoco toda mi atencion en su persona consiente de lo malditamente desquiciante que puede ser este hombre, ademas de la facilidad con la que me saca del paso sin poner mucho esfuerzo.
—Un simple mecanico sin aspiraciones.
Cuando me lo propongo puedo llegar a ser una serpiente bastante venenosa.
—Tessa…
La voz de Tomas capta mi atencion llevandome a desviar mis ojos hacia su rostro que denota mas de lo que podrian decir sus palabras.
—¿Quién es este?
Medio libero una risa burlona con intenciones de responder.
—Mi nuevo..
—No te importa —demanda con voz ruda el capullo.
Tomas se tensa, echandole una mala mirada.
—No hable contigo.
Noto cierta tension en el ambiente que despierta una pequeña curiosidad que se ve opacada cuando Alan decide intervenir metiendose entre ambos hombres.
—Debemos irnos —lo miro—, ya me ocupare yo de esto.
Libero un sonoro suspiro, dejando todo atrás, al menos haciendo de todo mi esfuerzo para concentrar mis pensamientos en mi carrera y no en estas cosas triviales.
