Capítulo 7 Capitulo 6:
PANTERA.
Los circuitos de carrera son uno de los lugares donde mas se maneja la tension.
Mis manos tiemblan, junto al sudor que moja mi entrepecho.
Relamo mis labios, alzando la vista hasta las gradas. Llenas de personas que sujetan pancartas, pulovers y gritan a todo pulmon de que comience la carrera.
Me mantengo en el box junto con mi equipo, mientras escucho como los ingenieros escanean el monoplaza con presicion. Doy tres pasos hacia el lugar, percatandome de como revisan el conjunto de reglajes, revisan tambien la distancia entre los ejes del monoplaza.
Vivo fascinada por la complejidad de mi medio de transporte.
Desvio mi vista por segunda vez a las gradas, extasiada.
Miles de personas nos observan, prestan atencion a los corredores que van esquivando curvas, ejecutando maniobras, mientras el mismo piloto dentro del conocido monoplaza, como bien se les llama a estos tipos de autos tan mecanicos y llenos de energia aerodinamica; escucha por un auricular las voces de su equipo de ingenieros dandole indicaciones.
En algunos otros deportes seria conocido como una falta grave. Decirle a quien compite que hacer o que movimientos ejecutar, sin embargo, lo mas maravilloso de esto es eso, este juego es todo lo opuesto a los conocidos. Uno de los mas sobrevalorados, incluso los indicios de que aunque es visto como alto riesgo para las mujeres, ya algunas han hecho historia.
El cuero es mi aliado, pero nada como el rugir potente de un auto de carreras cargado de energia. El ruido en el paddock estalla. El bullicio me recibe, los gritos y obaciones no cesan, mientras los rugidos de los motores solo aumentan por segundo, intensificandose, como el leon advirtiendo su llegada en el momento que la gazela se dispone a beber agua.
Aun las palabras del desconocido retumban en mi mente como alarmas que avisan un posible desastre. Mi cuerpo reacciona desestabilizandome un poco. Me mareo, respiro y mis hombros se bajan, calmando los fuertes latidos que emite mi corazon.
Lo observo por el espejo retrovisor como medio me sonrie, mostrando su perfecta dentadura con toda confianza y fe, mi cuerpo se eriza a solo sentir esa forma suya de observarme con una expresion socarrona.
No quiero dejarme llevar por el miedo. Se cuan capaz son mis contrincantes de intentar desestabilizarme con tal de hacerme ver debil. En este mundo no se vale dejarse llevar por las emociones. Mi mente evoca un recuerdo, un lapso que se convierte en suficiente para dejar de lado los temblores. Solo el ha sabido como guiarme en este mundo, lo hizo en su momento, me recordo porque hicimos lo que hicimos el dia de la discoteca y ahora, regresa en forma de pensamiento, asegurandose de que pueda tomar una buena decision.
Protegerme es su objetivo principal, siempre lo ha sido y por mas que anhele tenerlo como apoyo a mi lado, se que es una complicacion que podria costarnos a ambos la vida, mi carrera e incluso su imagen despues de todo este tiempo, cuando el mismo lo dijo… Hemos logrado demasiado como para echarlo a la basura todo, asi tan facil.
—Bienvenidos al evento mas esperado de la temporada de la formula uno —le echo una mirada a Alan, mientras el presentador comienza—, el tan esperado Grand Prix que se celebra esta vez en Singapur.
Suspiro, relamiendo mis labios al compas de la suave melodia de betoven que suena por mis auriculares, apasiguando los temblores que me aferran al cuero del asiento. Aspiro el delicioso aroma de la gasolina que se filtra por ciertas partes del monoplaza.
—Deja espacio o sacrifica la entrada para cruzar después del piloto de la posición cuatro —asiento posicionandome—, asi obtienes una buena salida.
Asiento, examinando los paneles de energia principal.
—Trata de equilibrar la velocidad en las curvas —aparece Asher deteniendose en la ventanilla de mi monoplaza—, hasta ahora la temperatura, los frenos, y la telemetria estan dando correctamente…
Mojo mis labios.
—Igual tranquila, nos mantendremos al tanto de que todo funcione correctamente.
Chocamos puños, recordando que a pesar de ser un equipo somos familia. Solo ellos estan en esos momentos intentando mantenerme con vida.
Salgo del box acercandome a la cajetilla de salida de mi posicion. Me encuentro en la posicion tres.
Traqueo mi cuello, estirando mis musculos, mientras bajo la visera del casco, y acomodo mi trasero en el asiento. Mis tendones reaccionan como una descarga electrica. Desvio mi mirada, observo al menos lo que me permite, miro por el espejo retrovisor, y tomo varias largas respiraciones.
—Recuerdan la ultima vez que estuvimos en una de estas pistas —el narrador comienza—, pero esta vez es diferente.
Las personas gritan con mas energia, causando risas.
—Por supuesto Roberto —bromean entre ellos—, hoy tenemos a varias leyendas de la formula uno.
Muerdo el interior de mi mejilla.
—En la posicion seis tenemos a una de las nuevas adquicisiones de Ferrari —anuncia mostrando al chico que aparenta unos veintitantos años en un auto negro con franjas rojas—, debemos admitir que para ser joven a logrado obtener un buen tiempo en varios de los concursos de clasificacion.
Le echo una ojeada al chico. No debe ser mas alto que yo, al menos por el espejo retrovisor lo puedo observar algo delgado y sus facciones parecen ser delicadas para un hombre.
—Pero vaya forma de empezar Roberto —continuan—, lo veremos competir contra Adrian Kovac, el croata que sabemos se destaca con muy buenos tiempos y agilidad en las curvas.
Cierro los ojos, puedo percibir la mirada del desconocido que acabo de descubrir quien es, de donde y como se llama.
—Igual no podemos ignorar que —guardan silencio haciendome sonreir—, tenemos a la famosa e intrepida Tessa John.
Hago rugir el motor escuchando las ovaciones.
—Una de las corredoras que mas se nos esta destacando despues de Lella Lombardi, ya que ha sido la unica mujer hasta el momento que habia sumado puntos en un Gran Premio —alzo mi menton orgullosa—, claro todo por su trayectoria competitiva, pero no debemos olvidarnos de Maria Teresa de Filippis, sabiendo que esta mujer se convirtio en leyenda por su lucha contra las barreras historicas.
Sonrio.
—Debemos recalcar que las mujeres se estan convirtiendo en un ejemplo de resiliencia en estos tiempos.
—Por supuesto Albert —escucho los aplausos—, han demostrado tener una buena capacidad de aprendizaje para lograr ciertas cosas que antes creiamos eran solo para hombres.
Continuan explicando cosas historicas de la formula uno, mientras las luces se preparan para ir cambiando de color aumentando la tension.
Pongo toda mi concentracion en las luces en el mismo instante en que comienzan a cambiar de color y escucho a la ingeniera en el auricular dandome ordenes.
—Siempre ten presente el tren trasero para que no pierda estabilidad y se deslice sin control.
—Tranquila Niurka.
La jefa de los ingenieros entrecierra sus ojos cuando la llamo por su nombre. En cambio, sonrio por su reaccion.
Coloco mi pie en el acelerador preparandome para la primera vuelta, deseando empezar con todo, pero, recordando lo mencionado antes por Asher para mejorar mi posicion. Le echo una ultima ojeada a lo que puedo divisar del circuito, mientras el ruido ensordecedor que se escuchaba antes, se transforma en un silencio sepulcral que avisa con el disparo que nos lanza a cada uno de los corredores a salir uno seguido del otro.
Muevo la palanca de cambios, divisando por el espejo retrovisor al corredor de la posicion cuatro intentando adelantarme.
No se lo permito.
Ejecuto un movimiento defensivo, siguiendo con un adelantamiento que termina acercandome mas a la primera curva que da inicio a la contienda. Siento como la temperatura aumenta y la energia disminuye.
—Estoy teniendo problemas con el motor generador electrico, asociado al sistema de recuperacion y entrega de energia —anuncio por el intercomunicador analizando las pantallas en rojo.
Escucho el suspiro al otro lado, sumado a unos susurros que terminan dandome algo de paz cuando…
—Reduce la velocidad —ordena—, ajustaremos la temperatura de los frenos.
Trago, sintiendo la vibracion del volante entre mis manos.
Cierro los ojos, desviandolos hacia la pantalla que va bajando su temperarura recuperando el control y convirtiendo el exceso de energia en combustion.
—¿Todo en orden ahora, señorita John?
Muerdo mi labio inferior.
—Sistemas estabilizados .
Cojo la curva con mas seguridad, alcanzando la posicion cinco queriendo cagarme en mi madre por ir tan atrás, sin embargo, se que primero debo mantenerme viva para poder ganar… Esto es solo el comienzo de la tension.
