Capítulo 43 La vulnerabilidad del monstruo

—Dame un momento —le dijo Viktor, obligándola a sentarse—. No te quites eso de la mejilla.

Le pidió y entró a la cabaña. Era evidente que no solo ella se sentía incómoda, también él. Por lo que estimó que lo mejor era alejarse aunque fuera un breve instante.

Alina lo vio alejarse y desvió la mira...

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