Capítulo 8 Insana locura…
Griffin.
Ubicación: Europa Central
Muevo una de mis manos sobre mi polla, sin apartar los ojos de la chica que esta inclinada en el suelo, sus ojos brillando llenos de lágrimas, ese verde cargado de terror, cierro los ojos evocando el precioso tono de los ojos de mi mujer, al abrirlos y encontrar estos un par de tonos más oscuros siento la ira correr por mi cuerpo.
— Abre la puta boca…— suelto entre dientes sosteniendo su cabello en un puño con fuerza.
La chica abre la boca temblorosa y de inmediato entro en ella con fuerza, las arcadas se hacen presentes de inmediato y sus ojos se cierran y tiro de su cabello con fuerza.
— No dejes de mirarme…— vuelve a abrirlos mientras me bombeo dentro de su boca.
Las lágrimas caen de sus ojos y las limpio con rudeza mientras sostengo su cabeza, cierro los ojos y me pierdo en el recuerdo de su cálida y perfecta boca. De la forma en que sus ojos me miraban cargados de una perfecta mezcla de terror y odio. Salgo de la boca que me recibe pero no ni de cerca la que deseo que lo haga.
Tiro del cabello poniéndola en pie, abro los ojos y tomo su cuello, pegando mi cuerpo al suyo, los moretones en su piel me asquean, el corte en su labio me desespera, las lágrimas de sus ojos me repugnan. ¿Por qué coño ninguna puede ser como ella?
— Suplica…— le ordeno rosando mis labios sobre los suyos — suplica que te folle, que te rompa y te haga mierda — continuo sintiendo como su cuerpo tiembla.
— No por favor… no lo hagas...— solloza y rio.
— Ni siquiera suplicar bien sabes…— la giro con brusquedad y la empujo contra la cama.
Allí separo sus nalgas y sin prepararla en lo absoluto me hundo en su culo, son fuerza, el grito de dolor que sale de ella rasga apenas mi corazón adormecido, hundido en la oscuridad en la que me sumí una vez no di con mi mujer. Después de deshacerme de aquellos de los que la alejaban de mí de alguna maldita forma logro escapara.
Ante el recuerdo del departamento vacío, presiono mas fuerte el culo de la chica y la envisto con más fuerza, sus gritos llenan el espacio y sus aburridas suplicas me desagradan, sin salir de ella la tomo de la cintura y la giro, sus ojos se abren como platos y la saliva que se escapa de su boca solo me da más asco.
Observo su cuerpo buscando en ellas las curvas perfectas de Nisha, las marcas de mis caricias, pero por más que intento duplicarlas, por más que intento marcarla como lo hice con ella, nunca es lo mismo, sus malditos cuerpos no son igual de suaves, sus pieles no son tersas, blancas, pulcras y perfectas. Mis manos se cierran sobre el cuello de la chica y presiono con fuerza.
Sus uñas clavándose en mi piel, mientras rompo su culo con fuerza, la sangre baña mi polla y mis piernas, pero no me detengo, necesito conseguirla, necesito dar con ella, recuperarla, sé que está viva porque mi corazón me lo dice. Mis manos se cierran un poco más sobre el cuello de la chica, poso mis ojos en la fotografía de Nisha que reposa sobre la cama junto al cuerpo de la chica.
Me pierdo en esos hermosos ojos verdes, en esa preciosa y perfecta sonrisa, en su cabello, su cuello, ese escote que deja ver el montículo de sus pechos perfectos. Presiono aun mas mis manos sobre su cuello recordando la sonrisa feliz que vi en las fotografías junto a los bastardos de Claus y Dark. Los rasguños y los quejidos entrecortados de la chica me desesperan por lo que presiono aun mas hasta que finalmente se va dejando hacer, se relaja un poco para luego liberar el agarre sobre mis brazos.
Me bombeo con mas fuerza dentro de su culo y cuando estoy por correrme me apoyo sobre sus pechos y las aprieto con desesperación, me corro en su culo deseando que fuera el culo de mi mujer. Mi respiración es un completo desastre y aunque he tenido un orgasmo jamas he vuelto a tener uno como los que tenia cuando estaba entre las piernas o el culo de Nisha.
Salgo de la chica, sin mirarla doy un paso atrás y tomo la fotografía antes de acariciar el rostro y besar sus labios, deseoso de poder hacerlo una vez más. Cuando llevo la fotografía a mi mesa de noche y me giro para hablarle a la chica permanece sobre la cama en la misma posición en que la he dejado.
Camino hasta ella y cuando me detengo frente a su cuerpo la realidad se vierte sobre mí. Otra más, otra inútil más que no logra hacerlo. Me giro sintiendo el odio correr por mis venas. Tomo mi teléfono y marco el puto número de Sinclair.
— ¿Señor?
— Ven a limpiar esta zorra tampoco aguanto…— suelto con desgana acercándome una vez más al cuerpo inerte de la chica que jugaba para mí a ser Nisha.
— Si señor ya voy…— finalizo la llamada y tomo el cuchillo del mueble, me acerco al cadáver y me siento sobre su pecho.
Mi polla sobre el canal que hacen sus tetas, las cuales junto para que acunen mi miembro endurecido una vez más. Aun con el cuchillo en la mano y sus tetas haciéndome una rusa imagino que es ella una vez mas quien consciente mis necesidades, me muevo con más rapidez y en algunos minutos vuelvo a correrme sobre el rostro sin vida de la chica.
— Gracias bonita…— digo inclinándome sobre ella, corto un mechón de su cabello y lo huelo — puta de mierda…— suelto un bofetón en su rostro al no conseguir el olor que busco.
La puerta se abre y Sinclair entra con una bolsa y algunos hombres más. Pasan alrededor de mí mientras desciendo del cuerpo de la chica, recojo mi bóxer del suelo y tomo mi arma, sintiéndome igual de frustrado que siempre, quito el seguro y descargo el arma en el cuerpo de la chica bajo la mirada de los hombres que ni se inmutan.
— Tiren este pedazo de mierda a la basura y consíganme un maldito cargamento más…— me giro hacia el líder de este lado del mundo y lo apunto con mi arma — y asegúrate que esta vez sean más iguales a ella, así tengan que modificarlas asegúrate que sean más como mi jodida mujer ¿estamos claros? — El sujeto respira profundo y asiente — eso así me gusta…— murmuro dándole un par de palmadas sobre la mejilla.
Me giro y salgo de la habitación desnudo en busca de un maldito trago. Llevo meses viviendo este maldito infierno, en vez de estar buscándola me ha tocado estarme escondiendo, según el ruso de mierda con el que trabajo necesito permanecer bajo perfil, como si esa mierda me sirviera de algo.
— ¿Señor?
— ¿Qué?
— Tiene visitas…— mi ceño se frunce y me giro para ver a la chica de la servidumbre.
— ¿Quién coño es? — suelto sirviéndome otro trago.
— Uno de sus hombres señor…— respiro profundo.
— Hazlo pasar…
— Griffin…— la voz del encargado de llevar mis negocios en estados unidos entra.
— ¿Qué pasa? — suspira mirándome con nerviosismo.
— Perdimos dos cargamentos más…— no lo dejo terminar me giro y meto una bala en su pecho.
— Dije que no quería más cargamentos perdidos…— me inclino sobre él y lo miro — ¿Mary como esta? — pregunto por mi hermana.
Supe que Dark la había lastimado poco después que me deshice de los padres de Nisha, de ese modo supe que él tampoco la tenía.
— En Italia…— murmura…— con el señor Seth…— respiro profundo — sigue buscándolo señor…— respiro profundo y maldigo para mis adentros.
Ese hijo de puta se unió a Dark no me cabe la menor duda, estoy seguro de eso. Y alejo de mi a Mary, los cargamentos estoy seguro que son cosa de él, solo está tentándome probando mi paciencia para que salga. Pero no lo hare, los rusos tienen un plan que seguir y por ahora es muy bueno para mí.
— Inútil…— murmuro colocando el cañón del arma sobre la cabeza del tipo y disparo.
Por más sangre que vea, por más armas que dispare, por más culos que folle nada me satisface. Nada me hará feliz solo ella y juro encontrarla y cuando lo haga seré infinitamente feliz.
