Capítulo 54 Charla de mafiosos

Aun acostada en la cama y con el celular en las manos, comienzo a buscar el número de contacto de Dimitri. Entre uno, dos, tres intentos fallidos por sostener el teléfono, este se me resbala de las manos y termina cayendo sobre mí.

—¡Ay, Jesucristo! —exclamo, masajeándome mientras trato de no perder...

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