Capítulo 122

—¿Qué?

Sus palabras me descolocaron por completo. No pude responder.

A mi lado, Isabella se tensó al instante; todo su cuerpo adoptó una postura defensiva.

Yo también me quedé inmóvil, y mis dedos se cerraron por instinto alrededor de la daga oculta en la pretina: la misma que Isabella acababa de...

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