Capítulo 158

Mis ojos seguían abiertos de par en par por la impresión cuando Adrian ya se había apartado.

Su presencia se desvaneció de golpe, dejando atrás solo un tenue aroma a pino.

Yo seguía paralizada, como si el calor de sus labios aún se quedara en los míos.

Su dedo largo y bien definido me dio un golp...

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