Capítulo 48

—Come —susurró la chica. Desgarró el sándwich en pedazos más pequeños, pensativa—. Esos hombres dan mucho miedo.

Ya no me resistí. La garganta todavía me ardía en carne viva, y cada trago dolía como el demonio.

—El de pelo largo es Cole —susurró cerca de mi oído—. El bajito y flaco es Aide. El más...

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