Capítulo 52

La escuela todavía no había terminado, así que me quedé junto a la entrada y esperé.

—Escuché que te pasó algo.

Una voz conocida sonó a mi lado.

Mi loba se agitó en mi pecho, con la rabia erizándole el pelaje. Un gruñido bajo se deslizó desde lo más hondo de mí.

Me volví hacia la voz.

Me tembla...

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