Capítulo 82

Al día siguiente, una llovizna ligera todavía se cernía sobre la ciudad.

Pero, por primera vez en mucho tiempo, mi corazón se sentía despejado.

Tal vez porque el divorcio por fin había terminado y podía volver a respirar.

Me senté frente a mi computadora, mirando fijamente la pantalla.

Justo cuando ...

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