Capítulo 85

Después de que la respiración de la abuela se calmó, me agaché a su lado y le pregunté en voz baja:

—Abuela, ¿cómo te sientes? ¿Te cuesta menos respirar ahora?

Se veía más delgada que antes. Tenía las mejillas hundidas.

Forzó una sonrisa débil.

—Descansa un poco —dije, guardando las cosas una po...

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