Capítulo 86

El lobo dentro de mí se desbocó. Mi respiración perdió el ritmo, áspera y caliente.

Quería volver a inhalar su aroma, ese que antes calmaba cada oleada de irritación en mi sangre.

Pero ella se zafó de mí, con los ojos como hielo.

—William, si me tocas, ¡te mato!

Sabía que estaba completamente de...

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