Capítulo 9

Cuando tengo fiebre, siento que mi conciencia se desgarra en dos: una mitad empapada en sangre hirviente, la otra ahogándose en un miedo helado.

Sabía que estaba acostada en la cama de Adrian.

Sabía que todo mi cuerpo ardía, la piel me escocía, mi alma de loba se enroscaba en mi pecho con un gruñi...

Inicia sesión y continúa leyendo