Capítulo 56 La confesión del impostor

La humedad de las catacumbas de Ustica quedó atrás, pero el verdadero veneno se encontraba bajo el suelo de caoba de nuestro propio despacho en la Villa Vancini.

En la celda de contención del sótano principal, bajo una luz blanca y fría que no dejaba espacio para las sombras, Valerio yacía enca...

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