Capítulo XXII: La ira de Amaris

Una limusina negra llegó y captó la atención de todos. Sus discusiones se calmaron por un momento. El coche se estacionó cuidadosamente frente a nosotros y, segundos después, una gran criatura con cabello largo y rostro barbudo salió.

Sonreí mientras se acercaba a nosotros.

—Buenos días, pequeñas ...

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