Capítulo VIII

—Estoy perfectamente bien, Amaris. No tienes que preocuparte... —Mathilda me dio una sonrisa tranquilizadora.

Las dos nos quedamos en el aula. Volvimos aquí mientras nuestros compañeros ya se habían ido.

Tal como dijeron los Elites antes, no tenemos clase en todo el día. Hay un silencio ensordeced...

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