Capítulo 27

–¡Dios mío! ¡Lo lamento tanto, Aleks! –me disculpe mil veces cuando subimos a su auto. 

–No tienes que disculparte, Margareth. 

Encendió el auto y comenzó a conducir.

–No sé cómo apareció en este restaurante, Sean es demasiado delicado respecto a la comida, siempre va a lugares más sofisticados, nun...

Inicia sesión y continúa leyendo