BALAS ESQUIVADAS

Richard

Miré a Liz impávido, la sorpresa me había petrificado.

— Pero, nos estamos cuidando, Liz— dije sin parpadear y con la voz temblorosa.

— Lo sé pero necesito salir de la duda.

Cerré la puerta de inmediato y caminamos hacía el auto, ni siquiera me percaté del frío de los 8°C que tenía la ...

Inicia sesión y continúa leyendo