Capítulo 11 Una nueva empleada.

A la mañana siguiente, Mariana bajó a desayunar con ojeras y el estómago revuelto.

Había pasado el resto de la noche encerrada en su cuarto, mirando la puerta comunicante con terror, esperando que el pomo girara de nuevo. Pero Damián no había vuelto a entrar.

Sin embargo, el silencio había sido peor...

Inicia sesión y continúa leyendo