Capítulo 24 Lo que tanto despreciaba.

La oscuridad en la oficina no era vacía; estaba llena de fantasmas. Tras apagar la lámpara, Damián no se movió. Se quedó de pie frente a ella, una sombra densa recortada contra los relámpagos que estallaban tras el ventanal.

Mariana se quedó petrificada en su silla. El corazón le golpeaba las costil...

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