Capítulo 26 Eres mío.

Damián la llevó hasta el centro de la habitación, alejándola del ventanal solo lo suficiente para dar un giro brusco. Sus manos no buscaban desabrochar, sino destruir. Agarró el escote del fino vestido de Mariana y, con un sonido desgarrador de tela cediendo, lo partió hacia abajo.

El frío del aire...

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