Capítulo 31 El verdadero infierno.

Mariana suavizó el tono, desesperada.

—Por favor, Nico. No quiero que me veas así. Estoy mareada, voy a vomitar... prefiero estar sola un rato. Solo necesito ducharme y dormir. Por favor.

Nico dudó, pero finalmente asintió, resignado.

—Está bien. Si necesitas algo, grítame. Estaré abajo con papá.

Es...

Inicia sesión y continúa leyendo