Capítulo 39 Nada de dolor.

Pasaron dos horas. O tal vez dos siglos. El tiempo en el hospital era elástico, se estiraba hasta romperse.

Damián y Mariana estaban en la sala de espera privada de la zona VIP. Era una suite de lujo con sofás de cuero crema, televisión por satélite y un minibar, pero olía igual que el resto del hos...

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