Capítulo 41 Condenada al infierno.

Su expresión se endureció. Se volvió una pared de hormigón.

—Lo que pasó aquí fue un error. Y todo lo que tuvimos fue un desliz que casi me cuesta la vida de mi hijo. —Se ajustó los puños de la camisa manchada—. Olvídalo. Entiérralo. A partir de ahora, tú eres la mujer de Nicolás. Y yo soy... tu su...

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