Capítulo 46 Capítulo 46. La camisa del delito.

Medianoche. O quizás las dos de la mañana. En el infierno no hay relojes, solo ciclos de tortura.

Mariana yacía en la oscuridad, con los ojos abiertos de par en par, clavados en el techo de escayola que apenas se distinguía en la penumbra.

Su cuerpo estaba rígido, tenso hasta el dolor.

A su lado, Ni...

Inicia sesión y continúa leyendo