Capítulo 47 Deseo sexual.

El día siguiente amaneció muerto. No había otra forma de describirlo. El cielo parecía una plancha de acero gris que aplastaba la ciudad, y la lluvia fina y constante golpeaba los cristales de la mansión Rostov con una monotonía que invitaba a la locura.

Para Mariana, las horas se arrastraban como i...

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