Capítulo 7 Vecinos peligrosos.

El regreso a la mansión Rostov fue silencioso. Cuando el auto cruzó las rejas de hierro negro, Mariana sintió un nudo en el estómago. Hace unas horas, esa casa le había parecido imponente; ahora, bajo la luz del atardecer, le parecía una prisión de piedra gris. Ya no era una invitada. Era una reclus...

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