Fácil

Me miró con los ojos muy abiertos, las mejillas ligeramente sonrojadas, como si acabara de darse cuenta de lo que había dicho. Tenía la boca llena de comida, lo que lo hacía parecer un pececito atrapado a mitad de masticación, y esa imagen me arrancó una risa.

—¡No! Quiero decir, ¡sí! Quiero decir....

Inicia sesión y continúa leyendo