Fiesta

A pesar de la abrumadora necesidad de irme, no podía hacerlo. No podía dejar que esas mujeres me pisotearan una vez más. Después de dudar unos segundos, enfrenté al apuesto hombre que extendía su brazo hacia mí, esperando mi respuesta. No podía negar que el Dr. Kim Hoojin se veía guapo en su esmoqui...

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